Rafting es la modalidad deportiva que consiste en dejarse llevar por la corriente de un río de aguas bravas, con una embarcación o balsa neumática o "raft" dirigida por un guía que normalmente va en la parte trasera. Los demás participantes abordo de la embarcación se sitúan en los laterales desde los cuales ayudan al guía a dirigir la balsa. Para realizar esta actividad solo hace falta llevar ropa adecuada, según la época, y que se pueda mojar. El resto del equipo es proporcionado por la agencia u operador con los cuales se hace la travesía.
El rafting es uno de los deportes aventura más populares y cuya práctica no exige gran preparación. Las balsas tienen capacidad de entre 4 y 8 personas, el nivel de dificultad y riesgo depende de las características del caudal, por lo tanto, lo que más cuenta es conocer a fondo el río. Los recorridos son de distancia y dificultad variables (entre 1,5 y 35 km).
Debido a las bajas temperaturas del agua que suelen tener algunos ríos, se usan trajes de neopreno que aíslan del frío y de la humedad; como las caídas no son desacostumbradas y en algunos ríos hay rocas, se hace imprescindible el uso de casco y salvavidas.
Es una actividad que puede ser practicada en familia disfrutando de una travesía por aguas tranquilas, ó, por quienes gustan de las emociones fuertes, proporcionadas por cascadas, descensos y rápidos con mayor grado de dificultad.
Historia
El rafting se desarrolló a partir de los navegantes de rápidos que bajaban por las pendientes acuáticas en pequeños botes y balsas. Estas habilidades, que eran necesarias para los exploradores, cazadores y pescadores, más tarde se convirtieron en una forma de recreación muy popular en varias regiones de Europa y de los Estados Unidos.
Las competencias internacionales que surgieron desde 1950 fueron principalmente dominadas por los europeos.